Unas preguntas en torno a Traje roto, de Alba González Sanz. Y un poema.



PREGUNTAS EN TORNO A TRAJE ROTO



¿Cuándo estás sola, estás sola?

¿Qué entendemos por avanzar? ¿La respuesta se ajusta a tu respuesta? Si te imaginas físicamente avanzando, ¿con qué calzado dirías que lo haces? ¿Con qué ropa? ¿De abrigo? ¿De verano?

¿Qué palabra para el cuerpo? ¿Qué palabra para el hambre? ¿Qué palabra para la enfermedad? ¿Podemos decir “hambre” para llamar al cuerpo? ¿Podemos decir “cuerpo” sin pensar en enfermedad?

La manzana, ¿la muerdes o la recorres?

Cuando dices “centro” ¿está en el centro de verdad o es itinerante?

¿Entiendes lo que les ocurre a huesos que no son los tuyos? ¿Hay huesos hermanos? ¿Y la carne? ¿La carne es hermana, o es todo lo contrario?

La imagen del fruto ¿la evocas sin pensar en el árbol? ¿Desde cuándo sí piensas en el árbol? ¿Pinta algo el fruto en el futuro del árbol o sólo es aquello que cae?
¿Qué pensamos cuando decimos “semilla”? Y qué estamos olvidando, pese a decir “semilla”.

Comparan el trabajo de las manos frente al trabajo de las palabras. ¿Cuál te mancha menos? ¿Cuál miente menos? ¿Por qué la peor parte se la llevan las palabras, si ellas sujetan la posibilidad de estas preguntas?

¿Qué piensas al escribir “idioma”? ¿Es lo mismo que al escribir “lengua”? ¿Qué tiene que ver todo esto con sentirse una sola?

¿Qué se puede hacer con las manos cuando estás pensando en las manos? ¿Se dejan de mover? ¿Se mueven más? Cuando piensas en para qué usar las manos, en ese momento exacto, ¿para qué las estás usando?

Y de nuevo las manos: ¿cómo son cuando las miras? ¿Se parecen a la idea de tus propias manos? ¿Son iguales cuando las miras que cuando sólo las piensas? Sus marcas, ¿recuerdas cuándo se hicieron? ¿recuerdas por qué se hicieron? ¿Todo esto te parece que habla de la erosión o de la memoria? Si habla de la memoria, ¿por qué preferir que sigan siendo jóvenes? Si hablan de la erosión, ¿por qué preferir que sigan siendo jóvenes?

Y de nuevo los huesos: ¿los huesos del cuerpo que no conociste tienen algo que ver con tu memoria? ¿tienen algo que ver con tu erosión?

Hablo ahora de la escritura: la página blanco ¿parece una calle desierta? Sigo hablando de la escritura: frente a la calle desierta, ¿notas la página en blanco? ¿Alguna de las dos te asusta? ¿Alguna de las dos no? ¿Por qué te asusta más la que te asusta? ¿De qué la poblarías para que no asustara? ¿Qué pasa con el vacío? ¿Qué pasa con la multitud? ¿Qué encuentras en el vacío?

El temor. ¿Qué lo espanta? ¿Es la luz? ¿Es saber que existe la opción de luz? ¿Es el faro? ¿O es la luz que captura el momento justo -una fotografía- como para recordar que hay un faro? ¿O es lo que sucede cuando se cierra el objetivo de la cámara? El misterio, ¿es el temor, entonces, o es la luz?

¿Qué es un fantasma? ¿Son estas preguntas, si es que no funcionan? ¿Es el espacio entre quien formula la pregunta y quien piensa si debe o no responderla? ¿Un fantasma se rompe o se va? Y lo que se rompe, ¿se va o se queda?

Lo que se rompe, ¿se rompe con la multitud o se rompe en el vacío? No, espera, ¿en el vacío se puede romper algo? ¿La soledad y el vacío son cosas parecidas? ¿Algo se puede romper en soledad? Y si se rompe ahí, ¿se va o se queda?


La calle desierta de antes, esa. ¿Cambia algo la sensación si está llena de farolas? ¿Cambio algo si algunas farolas las han roto piedras de quienes antes estuvieron? ¿Cambia algo si las arreglan, aunque ya no sean las mismas originales farolas?


Distancia

Huérfana de idioma,
las palabras se desatan.
Todo se parece y es ajeno.
Podrías acostumbrarte.
Prefieres la alerta
del corazón sitiado.
Tu lugar está hoy
en el silencio.
Tu lugar es
esta página en blanco.
Temes las calles
en las horas peligrosas.
Temes escribir.

Poema de Traje roto, de Alba González Sanz. Pintura y edición de Gabriel Viñals.